¿Tienes un perro o un perrhijo?

SI TE IMPORTA MÁS EL CUMPLEAÑOS DE TU PERRO QUE EL TUYO, SABRÁS DE LO QUE HABLAMOS.

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Al igual que tu, creemos que nuestros amigos perrunos son más que mascotas, son parte de nuestra familia y en ocasiones son más que eso. 🐶 Si crees que tu peludo se a convertido en el nuevo centro de atención de tu vida y tus mimos, ¿Qué esperas para consentirlo con una BF BOX?



Igual que todos aquellos amantes de los perros, sabemos que al momento de adoptar a tu peludo planeabas ser la persona que lo educa, lo pasea, lo alimenta y lo acaricia cuando llega a casa. Obviamente lo ibas a querer con todo tu corazón y lo premiarías cuando te diera la mano o se sentara, pero nada más. Después te das cuenta de que eso no se dio del todo bien ya que el amor te cegó y lo que al principio era una mascota ahora se ha convertido en una combinación extraña entre un perro y un hijo o lo que es lo mismo un PERRHIJO.

Según estudios, en México este termino es cada vez más común que entre los jóvenes sin hijos o que un no se han decidido a tenerlos. Algunos millennials admiten querer más a su mascota que a ciertos miembros de su familia. Habrá quien lo niegue, pero hay señales que delatan a las familias que tienen un perrhijo.

Enlistamos algunas señales que te ayudarán a determinar si ya perteneces a este peculiar grupo.

1. Gastas más en tu perro que en ti:

Piensas dos veces antes de comprarte algo nuevo, pero cuando se trata de tu perro no dudas ni un instante y compras y todo lo necesario y más. Desde unas botas para que no se ensucie las patitas en el parque y un impermeable porque no le gusta mojarse o una camita nueva porque la que le compraste no le gusto.

2. A declarado tu cama como suya.

Al principio tu idea era que el durmiera abajo en la camita que le compraste, pero al parecer no le gusto y decidió probar la tuya, al final lo viste tan cómodo que decidiste dejarlo una noche pero termino siendo una actividad cotidiana y ahora ocupa más espacio que tu. A veces terminas durmiendo en un rincon con tal de no molestarlo.

3. Cuidas más su peso que el tuyo. 

Cuando vas al súper te detienes antes de comprar ese cereal carísimo alto en fibra que te recomendó el nutriólogo porque antes tienes que llevar la comida especial que te dijo el veterinario para que tu peludo no suba de peso y le baje el colesterol. Después, solo si te alcanza y no se atraviesan sus premios favoritos compras tu cereal.

4. Tiene más juguetes que tus sobrinos.

Mientras tu hermana le dice “NO” a tu sobrino cada que le pide un juguete nuevo, tu vas detrás de ellos llenando la canasta con peluches y juguetes nuevos para tu peludo, porque los otros 20 que tiene ya no le gustan. Incluso vas buscando el muñeco de su caricatura favorita con la ilusión de ver su carita de felicidad.

5. Le pones música.

Te encanta escuchar música junto a tu peludo, desde canciones para dormir hasta cuando haces el quehacer y el te observa desde lo más alto del sillón, ya hasta te sabes sus canciones favoritas, el aúlla mientras tu cantas y juntos hacen el concierto del día.

6. No sales de viaje si él no va.

Puede que hace tiempo no hayas tenido vacaciones y que el plan con tu familia sea la oportunidad perfecta para hacerlo. Sin embargo, antes de confirmar siempre haces la misma pregunta: ¿puede ir Jack? Si la respuesta es NO, inventas una excusa y terminas sentado en un parque cercano con Jack corriendo a tu alrededor. Ya habrá otra oportunidad.

7. Jamás olvidas su cumpleaños.

Al principio le comprabas una carnaza o premios el día de su cumpleaños. Pero ahora organizas todo un set fotográfico, incluyes su pastel favorito, juguetes nuevos, carnazas y premios de lujo para celebrarlo y mostrarlo por todas tus redes sociales.

8. Platicas con él.

Lo haces todo el tiempo, en la calle mientras pasean, en casa mientras ven la televisión y le das golosinas, en las tiendas cuando le preguntas “que va a querer el bebé hermoso”. No importa quien te escuche, para ti ya es tan normal que solo te das cuanta por la forma en la que te mira la gente.

9. Confías más en su intuición que en la de tus amigos. 

Si alguien no es del agrado “Benito” entonces no te caerá bien a ti tampoco, seguro es aburrido o grosero, pues Benito no anda por ahí gruñéndole a cualquiera.

10. El 95% de las fotos en tu celular son de tu perro.

Cuando te piden fotos de esa fiesta a la que fuiste la semana pasada te toma una eternidad encontrarlas, pues ya hay encima 100 fotos de cuando llevaste a tu perro a la plaza a que conviviera con sus amigos y cuando al fin llegas a las fotos que estabas buscando, te encuentras con que solo tienes 10 y en 5 sales cargando a “Benito”.


Familias con perrhijos: ¿A qué se debe?

Tener una mascota te da una gratificación muy importante y tiene menos coste económico, emocional y de tiempo. Además, no te vincula a otra persona (al padre o la madre) toda la vida, cosa que sí ocurre al tener un hijo.

Las nuevas generaciones, en lugar de tener hijos, deciden tener un perro (mayoritariamente adoptados), que cumplen una función afectiva muy importante y que ayuda a sus dueños a tener compañía, generando un sentimiento de protección y cercanía, que es lo más parecido a tener un hijo.Esto demuestra que las prioridades han cambiado y que ahora los jóvenes dan importancia a otras cosas antes que casarse y tener hijos.

“Hay personas que lo justifican porque el animal siempre los saluda cuando llegan a casa y su pareja no siempre. Esto pasa porque los perros ofrecen un cariño infinito sin pedir casi nada a cambio y esto hace que queramos recompensarles” – Ángel Casellas, psicólogo y etólogo.



    No importa cual sea tu caso, si te identificaste con dos o más de las señales solo cabe decirte ¡Bienvenido al club!. Entendemos a la perfección esa sensación de felicidad que te aborda al saber que volverás a casa a ver a tu peludo, o la preocupación del como estará cuando te ausentas demasiado en casa, sabemos lo mucho que lo amas y lo pendiente que estas de el.

    ¡Sigue cuidándolo y mimándolo con BF BOX!

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